Autor: Redes 12 Abril 2015

Hace no mucho, para estar formado, se requería saber de una sola cosa pero en profundidad. Si salía de por medio una nueva disciplina, era mejor olvidarse y ahondar en el conocimiento requerido y bien especificado. La enseñanza equivalía a lo que padres y abuelos se habían empeñado en enseñar a sus hijos. Para ser un buen abogado, había que estudiar todo tipo de derecho, siempre y cuando se tratara solo de derecho. Para ser un buen científico, ocurría algo parecido.

Se era un buen biólogo cuando se sabía cómo operar con el genoma; pura biología. Hoy en día, a los grandes biólogos, como Sebastian Seung, les gusta definirse como neurocientíficos computacionales.

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