Autor: Redes 22 septiembre 2013

¿Será posible que lo importante no sea lo que uno hace, sino lo que uno piensa? ¿Y será verdad que los efectos de lo que uno piensa perduran toda la vida? Lo que se está sugiriendo –después de haberlo comprobado en un experimento tras otro– es que mediante procesos exclusivamente cerebrales se puede influir en las vinculaciones genéticas y cambiarlas.

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