Autor: Redes 12 mayo 2013

«Por fin tengo trabajo; soy feliz». Esas fueron las primeras palabras de María, diplomada en Trabajo Social, al conseguir un empleo después de seis meses de búsqueda infatigable. Ni me mencionó las horas ni la remuneración. Pensé que, hace apenas unos años, lo primero de lo que nos habríamos vanagloriado los jóvenes de entonces era del sueldo conseguido. Se ha producido un cambio de valores no solo necesario, sino muy encomiable.

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