Los bienes que desecha Europa se envían a los países del tercer mundo, donde cada día llegan contenedores a rebosar de basura electrónica. Mientras tanto, en el primer mundo, los productos de uso cotidiano se vuelven obsoletos cada vez con mayor rapidez, ya sea porque los consumidores buscamos lo último del mercado, lo más novedoso y moderno, ya sea porque su vida útil pueda ser un factor incluido en el mismo diseño del producto.
El cultura del derroche, la caducidad programada de nuestros bienes de consumo y sus consecuencias sobre el medio ambiente y la salud de las personas, son discutidos en el reportaje Consumir, consumir, consumir, en el número 13 de la revista Redes para la ciencia. Pide la revista en tu kiosco para leer el artículo o suscríbete aquí para recibir los ejemplares en casa.

Escultura antropomorfa realizada por el diseñador Paul Bonomini con la cantidad de desechos electrónicos que genera un ciudadano medio del Reino Unido a lo largo de su vida (imagen: usuario de Flickr) .