Autor: Redes 17 junio 2012

Recuperamos el post que publicó Eduard Punset el 26 de octubre del 2009 y que esta semana ha formado parte de las pruebas de acceso a la universidad en Cataluña.

Científicamente se ha demostrado que son necesarios cinco cumplidos seguidos para borrar las huellas perversas de un insulto. Los que tienen la manía de contradecir siempre al que está delante no gozan de tiempo material para paliar el efecto perverso de su ánimo contradictor.

Ver entrada completa y comentarios en el blog de Eduard Punset