El cromosoma Y es el elemento que determina el género masculino en la mayoría de mamíferos. Algunos científicos piensan que tras su historia evolutiva, el cromosoma Y en humanos se encuentra en pleno declive y ello repercute, por ejemplo, en la fertilidad masculina. Estos expertos incluso piensan que a largo plazo, transcurridas decenas de miles de años, dicho declive podría arrastrar consigo el género masculino a desaparecer.
Sobre este tema trata el reportaje ¿Está el hombre condenado a desaparecer?, publicado en el número 5 de la revista Redes para la ciencia. En él se plantean los motivos que han llevado a ciertos científicos a proyectar un oscuro futuro para el cromosoma Y.

Pese a sus proporciones perfectas, el hombre de Vitrubio, de Leonardo da Vinci, contiene el desdichado cromosoma Y en su genoma.


¿Dónde están los límites éticos de seleccionar el género de nuestros hijos? ¿Y los de seleccionar ciertas habilidades que los hagan más inteligentes, más fuertes, más competitivos y que les aseguren un mayor éxito en la sociedad actual? ¿Está bien moralmente escoger qué tipo de hijo queremos tener? ¿Por qué hay algo que nos hace sentir incómodos en cuanto a la manipulación de nuestra naturaleza con el fin de llegar a ser los mejores?

