Desde el principio hasta el fin de nuestras vidas, las hormonas sexuales marcan nuestro comportamiento. En el caso de que el material genético del ser que se está gestando contenga el cromosoma Y, al cabo de unas semanas de la fecundación se empieza a producir una hormona llamada testosterona, cuya acción marcará el desarrollo del individuo de sexo masculino para el resto de su vida y lo que también condicionará el cerebro de esta persona.
El reportaje El cerebro masculino, en el número 13 de la revista Redes para la ciencia, nos da a conocer lo que los científicos han descubierto acerca de las particularidades del cerebro de los hombres y cómo las hormonas influyen en su desarrollo y, en consecuencia, en su comportamiento. Pide la revista en tu kiosco para leer el artículo o suscríbete aquí para recibir los ejemplares en casa.

El género masculino, durante el desarrollo embrionario, se determina tras unas semanas de gestación (imagen: usuario de Flickr).


El cromosoma Y es el elemento que determina el género masculino en la mayoría de mamíferos. Algunos científicos piensan que tras su historia evolutiva, el cromosoma Y en humanos se encuentra en pleno declive y ello repercute, por ejemplo, en la fertilidad masculina. Estos expertos incluso piensan que a largo plazo, transcurridas decenas de miles de años, dicho declive podría arrastrar consigo el género masculino a desaparecer.
