A veces, el legado milenario en forma de pauta cotidiana –mens sana in corpore sano– lo confirma la ciencia veinte siglos después. Hoy, la ciencia ha demostrado de mil maneras que la salud física es un requisito indispensable de la salud mental. Claro está que en ciencia nunca podemos olvidar que lo que es verdad de un promedio puede no serlo de un grupo de individuos; el grueso de los átomos puede ir lanzado en una dirección determinada, mientras que una corriente significativa de ellos va en dirección contraria.
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