Aunque no quiera uno dejarse llevar por la ola imperante de pesimismo, es difícil no profundizar en las causas del desamparo que envuelve a tantas personas y núcleos urbanos. Es perfectamente plausible que las causas que se aducen para explicar el origen del desconcierto actual no sean las verdaderas, de forma que estaríamos dando palos de ciego.
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