La teoría más difundida es que lo hacemos para disfrutar del sentimiento de seguridad en nosotros mismos que se trasluce cuando lo hacemos. Algunos científicos están convencidos de que la risa es, simplemente, el fruto de la sorpresa. Otros pensadores aseguran que nos reímos porque sí, sin motivo aparente salvo el que nos hace reír. Y resulta que eso, además, le sienta muy bien a la salud. Otros, en fin, comparan la risa al bostezo, un rasgo biológico heredado de otras especies que nos precedieron y que, en los homínidos y en las circunstancias actuales, no tiene ningún sentido, aunque lo tuvo en otros lugares y tiempos.
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