En la Universidad de Harvard, entre otros centros mundiales de reflexión, incluida una multinacional que cuenta con uno de los mejores equipos de investigación de mercados, se están dedicando recursos y esfuerzos al estudio de la felicidad. Gracias a estos trabajos sabemos ya cosas tan evidentes como que el nivel de renta o incluso la salud no son los factores externos que más inciden sobre los niveles de felicidad. Son las relaciones personales el factor determinante. Lo que no se ha estudiado suficientemente, todavía, es la dimensión de “la capacidad de amar” que tiene un peso agobiante en las relaciones personales.
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