Autor: Redes 13 abril 2009

No quisiera confundir al lector sugiriéndole que los grandes aciertos, la complejidad misma de la evolución tanto como el resultado fascinante de fusionar en el futuro la biología con la tecnología, se los debemos al cerebro. En realidad ha ocurrido exactamente lo contrario. Como está sugiriendo Gary F. Marcus, profesor de psicología de la Universidad de Nueva York, basta con dar una vuelta por la experiencia básica de la memoria, la toma de decisiones, la felicidad y el lenguaje para comprobar los mil y un defectos de la mente.

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