Autor: Redes 23 marzo 2009

Hace tiempo descubrimos que no bostezábamos, necesariamente, para oxigenarnos; resulta que el bostezo es uno de los pocos rasgos atrabiliarios heredado de especies antecesoras nuestras, como los chimpancés. El bostezo no sirve para nada –no entra más oxígeno, como creen a menudo las personas, desperezándose y bostezando–.

Ver entrada completa y comentarios en el blog de Eduard Punset