Autor: Redes 12 enero 2009

Quién no se ha encontrado alguna vez con el dilema de tener que elegir entre la opción utilitaria de no defraudar los compromisos adquiridos con el estamento intocable del soporte material existente, como la familia, los amigos y la empresa, o la entrega a los impulsos de una emoción incontenible, como un viaje planetario o un gran amor? Es decir, asumir la postura fruto de la moral adquirida o, por el contrario, dejarse embelesar y disfrutar de un sueño.

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