Autor: Redes 13 febrero 2008

“¡Qué!, ¿te vienes o te quedas?”. La frase pertenece a un paciente de cáncer de los muchos cuyas huellas he podido rastrear estos últimos tres meses por razones que, seguramente, no vienen al caso. Desde hacía tres años, el paciente prefería seguir residiendo en su casa, en Andalucía, y desplazarse cada tres semanas, cuando le tocaba la sesión de quimioterapia, algo más arriba en la geografía española para someterse al martirio que sólo conocen los que lo han vivido. Lo de menos es que uno se quede sin pelo, sin ganas de nada y, a veces, sin parte de la memoria.

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