Autor: Redes 4 febrero 2007

De la conversación sobre el viaje a las estrellas y comida con el físico Miguel Alcubierre, en el Distrito Federal de México, saco una conclusión. Lo absurdo no es reflexionar sobre los futuros viajes a otras galaxias, mientras siga este planeta enmarañado por tantas rencillas, sino aparcar esa reflexión.

No tiene ningún sentido que, desde la parte exterior de una galaxia mediana, entre miles de millones de otras, con billones de estrellas como el sol, aceptemos resignados contener nuestra imaginación para no deambular por el vecindario cósmico. Lo extraño, realmente, es no hablar todos los días del resto del universo en expansión, en lugar de rebuscar en la mente del ex candidato a alcalde de Fagos. O, por lo menos, no dedicarles igual tiempo. Sortear la limitación de no poder viajar a la velocidad de la luz, ha salido ya del mundo de la conjetura para entrar en el de la especulación, fronterizo con el de la ciencia.

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