Autor: Redes 14 abril 2013

Es asombroso descubrir que apenas sabemos nada de cómo llegamos a convertirnos en lo que aparentemente somos. Uno de los descubrimientos más recientes es haber constatado que hace unos ciento treinta mil años no sabíamos hablar y no teníamos más remedio que confiar en el lenguaje corporal para expresar a los demás lo que sentíamos. Las notas, los ruidos y las melodías eran mucho más importantes que el lenguaje.

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