Autor: Redes 9 julio 2006

En España existe un profundo rechazo social hacia las personas que asesinan a otra con una pistola o un cuchillo. No ocurre lo mismo hacia los que asesinan con un coche. Se le llama un accidente -y a veces lo es-, pero cuando no lo es, las cincuenta víctimas semanales de la carretera se archivan igualmente en el insondable de la memoria colectiva.

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