Era amigo de verdad y querido a pesar de su voz ronca, pese a su falta aparente de brillantez; en el mundo latinoamericano fue asesor personal de todos los dirigentes que retrasaron la llegada al poder de Pinochet, que torció el rumbo de Chile durante un rato. En esta despiadada batalla, Luciano Tomassini aprendió todo de los unos y de los otros.
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