Autor: Redes 13 mayo 2012

No me puedo acordar de la cantidad de veces que he intentado convencer a los padres de que sus hijos tenían muy poco que perder y muchísimo que ganar aceptando los videojuegos como un puntal decisivo de su futura educación. No quiero decir con ello que todos los programas resulten útiles y nada perniciosos. Sigue habiendo problemas, pero hemos podido identificar las increíbles ventajas. Ha llegado la hora de que nuestro sistema educativo se plantee como objetivo utilizar los videojuegos como un instrumento formativo.

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