Terminó el curso escolar. Irrumpió el verano después de un invierno feo con ganas. Es el momento de pararse a reflexionar un poco sobre lo aprendido y desaprendido este curso. Lo hemos hecho siempre, aunque muchas veces sin saberlo: camino de la playa, del país virgen hacia el que me dirijo para aprender idiomas, del trabajo transitorio y espasmódico que me renta algo de dinero para hacer luego lo que quiero.
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