Por favor, active Javascript y Flash para poder ver el vídeo Blip.tv. Redes 25: “Fármacos para las emociones” se emitió en la madrugada del domingo 1/03.
¿Cómo se descubrieron fármacos como el Prozac o las anfetaminas? ¿Por qué es tan difícil encontrar el medicamento ideal para cada enfermedad? Eduardo Punset conversa hoy con Samuel Barondes, psiquiatra de la Universidad de California y divulgador de los efectos de los psicofármacos.
Para ampliar:
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- “Better than Prozac”, libro de Samuel Barondes.
- “New pills for the mind”, entrevista en en Edge.org.
- “Mental Illness”, artículo en la revista TIME.
- “Better than Prozac”, notas sobre la presentación del libro en la New York Academy of Sciences.
Descarga la transcripción de la entrevista.
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2 marzo 2009 a las 8:24 pm
Buenas tardes a todos/as:
En primer lugar quiero dejar constancia de mi total agradecimiento a la existencia de este programa, que brilla tristemente por la ausencia de contenido de divulgación científica en las televisiones de este estado, aunque en la situación ideal de que las entidades de comunicación de este estado, tanto públicas como privadas, emitieran un mayor número de programas de contenido científico, seguiría siendo uno de los programas de referencia en lo que a divulgación científica se refiere.
El reportaje ha sido excelente, pero quiero entrar a analizar el tema principal de mi mensaje: la traducción es realmente imprecisa y está llena de calcos del inglés, y no lo digo únicamente por este último capítulo. Soy traductor científico-técnico y estoy especializado en medicina y farmacia, y para más inri soy hijo de un psiquiatra clínico, por lo que me veo con una relativa autoridad para indicar algunos errores de bulto en cuanto al contenido traducido.
Para nada quiero criticar y menospreciar el trabajo de todo el equipo, este mensaje pretende ser una crítica constructiva para mejorar el vocabulario en castellano que se emplea en este increíble programa.
He escuchado un término, drogas psicológicas (creo recordar), que realmente no existe y demuestra una carencia de cuidado al traducir, ya que pertenecía a la entrevista en inglés traducida. El término correcto sería ‘psicofármacos’, y podría aplicarse también a la parte en la que se habla del alcohol y la desinhibición, y observo, además, que en el resumen del capítulo se ha traducido correctamente. Que sea una droga no elimina su posible empleo como fármaco en determinados contextos. Y recuerdo haberme llevado las manos a la cabeza en más de una ocasión, pero mi memoria de trabajo ha decidido desempeñar su papel y me he olvidado del resto de fallos para poder recordar todos los proyectos laborales en los que estoy metido, ¡que hoy es lunes!
En capítulos anteriores también he escuchado algunas incorrecciones que ahora no recuerdo, en especial en el capítulo reciente sobre neurología y memoria. Me da pena que estos errores empañen la extraordinaria labor que llevan a cabo, luchando contra viento y marea para llenar el inmenso precipicio de desconocimiento científico que esta sociedad padece, y por eso lanzo mi pequeña contribución, para poder también aumentar el conocimiento científico-terminológico de la gente que se atreve a quedarse hasta determinadas horas de la noche para disfrutar de pequeñas perlas aisladas en la televisión estatal.
Bueno, si desean que analice más pormenorizadamente la parte traductológica del programa, estoy dispuesto a dar mis datos y a ver de nuevo los reportajes (qué suplicio para mí, jeje) para indicar con todo detalle los errores que se están cometiendo en esta labor de traducción, o en su defecto empezar desde ya con el análisis profundo de los próximos programas, que seguro que no me perderé.
Sin más, saludos admirados y agradecidos,
Tomás Pérez Pazos.
2 marzo 2009 a las 10:07 pm
Fe de erratas: en el comentario final del episodio figura la palabra “hechos” (del verbo “hacer”) sin hache. Para dar también un comentario positivo diré que la animación que emplea técnicas de “stop-motion” (la de los coches representando fármacos) es de las mejores que he visto en Redes, y ¡eso es decir mucho!
3 marzo 2009 a las 1:40 pm
Hola Alfonso: ¡¡muchas gracias por el apunte!! Un error como ese merece rectificación inmediata. Entre hoy y mañana publicaremos de vuelta el vídeo con la errata corregida. Gracias también por la nota positiva.
3 marzo 2009 a las 11:34 pm
Actualmente las terapias son carísimas y están cubiertas por pocos seguros médicos, se debía al enfermo al psiquiatra, que le recetará algún fármaco, en algunos casos es lo correcto, en otras no me parece lo más adecuado, pero no soy médico.
El patio ¿Es granada?
4 marzo 2009 a las 2:41 am
gracias por el programa
4 marzo 2009 a las 5:15 pm
[...] Redes Tags: anfetaminas, fármacos, prozac, Punset RSS de los Comentarios. You can skip to the [...]
4 marzo 2009 a las 6:57 pm
Potser un poc recomfortant. Però, hi ha tantes coses que s’han fet malament en la psiquiatria. I tantes persones i vides afectades.
Quin és el percentatge de persones que se’n en surten? I a quin preu? I les persones que es troben immerses en un mar de fàrmacs i no tenen la sort o la possibilitat de tenir un seguiment adequat a les seves circumstàncies?
Quants primates? Quants ratolins? Quantes persones? Per experimentar què, exactament? si sembla que està prou clar que cada persona és un món.
A la par, doncs, de com estem tractant el món, estem tractant als ratolins i a les persones.
Quan serà suficient el que ja hem après?
Quan serà suficient el que queda per aprendre, que no és més que el que queda per fer o desfer??
4 marzo 2009 a las 7:08 pm
Quizás un poco recomfortante. Pero, hay tantas cosas que se han hecho mal en la psiquiatría. Y tantas personas y vidas afectadas.
¿Cuál es el porcentaje de personas que consiguen salir bien paradas? ¿Y a qué precio? Y las personas que se encuentran inmersas en un mar de fármacos y no tiene la suerte o la posibilidad de tener un seguimiento adecuado a sus circunstancias? ¿Quién se ocupa de ello?
¿cuántos primates? ¿cuántos ratones? ¿Cuántas personas más serán necesarias?? Para experimentar qué, exactamente?? si parece que estamos de acuerdo en que cada persona es un mundo?
A la par, entonces, de cómo estamos tratando el mundo, estamos tratando a los ratones y a las personas.
¿serà suficiente ya, lo aprendido?
¿cuándo bastará lo que queda por aprender, que no es más que lo que queda por hacer, o deshacer??
Gracias, de todos modos, por el valuoso documento.
4 marzo 2009 a las 8:26 pm
Fantastico documento!. Muchas gracias por todo el trabajo de divulgación que hacéis; no tiene precio.
Un saludo.
5 marzo 2009 a las 10:20 am
Una cuestión al margen:
Clara , es curioso que te tomes el trabajo de publicar tu opinión en catalän y castellano. Vaya por delante que no es mi intención en absoluto polemizar, sino un sincero interés en saber si en verdad hay personas que puedan lean este blog y no puedan entender el castellano., que es lo que puedo deducir por el momento. Me encantaría
estar equivocado .
Un saludo cordial.
Antonio.
5 marzo 2009 a las 4:36 pm
Otra cuestión al margen:
Antonio, no soy Clara, pero puedo llegar a entender que quizás ella haya escrito el texto en catalán por muchas razones (su lengua materna, su lengua favorita, etc…) y haya escrito el texto en castellano para facilitar la lectura a aquellos que no entiendan el catalán. Por lo tanto, no creo que sea como tu dices: que lo ha escrito en castellano y luego en catalán para aquellos que no entiendan el castellano.
5 marzo 2009 a las 5:25 pm
[...] Fármacos para las emociones con con Samuel Barondes, psiquiatra de la Universidad de California [Ver en linea] [Descargar video] [No hay [...]
7 marzo 2009 a las 4:04 am
Para Antonio, y cuestión al margen también:
Creo que el tema no consiste en que Clara escriba catalán por si alguien no ha entendido su comentario en castellano, sino que quizás ella lo ha escrito en catalán por mil y una razones posibles (comodidad, idioma materno, gusto, etc…) y se ha tomado la molestia de traducirlo para aquellos que no entiendan el catalán.
Un saludo.
7 marzo 2009 a las 10:45 am
Por favor, al final del documental, cuando exponéis el comentario de Samuel Barondes, cambiad la frase, puesto que HECHO es con hache!!!
Por lo demás, muy interesante, como siempre!!!
7 marzo 2009 a las 6:54 pm
Hola Sara, gracias por el comentario. El error ya está corregido desde el día 4/3. ¿En qué web lo has visto sin la hache?
8 marzo 2009 a las 2:09 am
[...] el segundo, “Fármacos Para Las Emociones”, refieren a que no podemos pretender ingerir algo para X problema y que esto no afecte, en igual [...]
8 marzo 2009 a las 4:40 am
Super interesante. Me llamo mucho la atención esto de la similitud del sistema emocional en los ratones y nosotros los humanos. Es increíble como en realidad nos manejan partes del cerebro verdaderamente primitivas.. y nosotros pasamos la vida creyendo que tenemos control sobre todo.
9 marzo 2009 a las 6:00 pm
Felicidades!!, un tema muy ocurrente sobre el que hacer el programa.
No sé si he entendido bien, pero segmentando el programa, por un lado se habla de el efecto positivo en gente con transtornos psicológicos, y por otro, se habla también, del efecto positivo que producen los farmacos en individuos sin ningún tipo de transtorno, vamos, lo que vendría a denominar como mente sana. Mi duda, se basa en que si la anterior afirmación es correcta, se está animando a tomar medicamentos para mejorar la salud mental? Peligroso el tema no? aunque mataría aquella frase, las medicinas son malas, no creeis?
Un saludo
10 marzo 2009 a las 4:33 am
Muy buenos todos los programas siempre…
yo me debato en una cuestión similar al comentario anterior; tengo 25 años y ya cuento con amigo/as que toman fármacos para paliar su depresión, y cuando enfatizas con ellos y te cuentan sus “problemas” no son más que altibajos naturales y (creo que) claramente tratables con terapia cognitiva, o placebos. Creo que los fármacos son necesarios para individuos que presentan esquizofrenia, algun tipo de obsesión, etc. pero cada día estoy más convencido de que la propia “depresión” la provoca la “obsesión” de aferrarse a esta.
11 marzo 2009 a las 6:23 pm
Hola de nuevo:
En primer lugar, hay que decir que lo de ‘echo’ por ‘hecho’ era uno de los errores que había olvidado comentar en mi primer mensaje.
Ahora quiero hablar sobre la psiquiatría, para contestar algunos de los mensajes que dudan de la capacidad de los psicofármacos y de la existencia de algunas enfermedades mentales, como la depresión.
La psiquiatría es una rama de la medicina extraordinariamente joven y compleja, y los avances que se han logrado han sido muy, muy recientes y están en sus fases iniciales, precisamente por el tema y los órganos implicados, que son desconocidos casi totalmente hoy en día, a pesar de los increíbles descubrimientos que se obtienen cada día. Basta leer un poco sobre la historia de la psiquiatría para darse cuenta de que estos pasos iniciales son revolucionarios y básicos. A modo de curiosidad, el primer tratamiento psiquiátrico es hoy un ejercicio de escasa aplicación, como es el electrochoque. Los investigadores se dieron cuenta de que los individuos con crisis epilépticas que sufrían depresión iniciaban una recuperación prolongada después de cada crisis. Los investigadores intentaron reproducir el mecanismo de una crisis epiléptica en personas depresivas y… ¡Eureka! Funcionaba maravillosamente bien. A partir de ahí, el ascenso ha sido meteórico, y los nuevos fármacos, descritos en el documental, son bases iniciales sobre las que se ha asentado la ciencia médica de la psiquiatría.
Queda claro que existen altibajos afectivos naturales, pero en lo natural también entran las disfunciones cerebrales, como la hipersecreción o hiposecreción de neurotransmisores básicos para nuestro comportamiento y nuestras respuestas a los estímulos ambientales. Yo, personalmente, soy hijo de psiquiatra, pero es que este psiquiatra resulta que es bipolar, es decir, que padece períodos depresivos intensos y prolongados, además de períodos maníacos intensos y prolongados. Como hijo de bipolar, también padezco un trastorno relacionado, actualmente denominado ‘trastorno esquizoafectivo’, en el que se mezclan síntomas afectivos (depresiones mayores, en mi caso) con síntomas psicóticos. Os puedo asegurar que he sido conejillo de indias de varios psiquiatras hasta que han encontrado el tratamiento que ha logrado estabilizar mi afectividad (o humor) en cierta medida, pero me ha encantado poder participar en la búsqueda de tratamientos efectivos para casos como el mío.
Una depresión no es un simple altibajo afectivo, es un trastorno grave e incapacitante que altera totalmente la visión del mundo y las respuestas a los estímulos que una persona puede recibir. La mente se bloquea en emociones que no son las respuestas naturales a los estímulos que se reciben, sino emociones alteradas e intensamente desproporcionadas. Cuando una persona está deprimida no está triste, está limitada totalmente, ya que es incapaz de disfrutar con cualquiera de las cosas que normalmente provocarían una respuesta positiva. No hay salida posible, es la impotencia elevada al grado sumo: impotencia por no poder cumplir las expectativas propias, de los demás, de los que dicen que no sabes vivir (ya me gustaría poder alegrarme en el medio de una depresión profunda), de las expectativas laborales, vitales, maritales… La depresión es un infierno interno que se vuelve externo, es frustrante para todo el mundo que la sufre y que rodea al que la sufre. Es importante recalcar que existen muchos tipos de depresiones, y la gran mayoría de ellas no están provocadas por factores externos (como el luto, por poner un ejemplo clásico), sino por deficiencias bioquímicas que no dependen de la conciencia del propio individuo. De hecho, si observamos la trayectoria del programa, veremos que la mayoría de los factores que creemos conscientes son totalmente inconscientes, ajenos a nuestro libre albedrío. Las personas que sufrimos depresiones periódicas sabemos cómo podemos llegar a comportarnos cuando no estamos enfermos, pero en la depresión el ciclo de pensamiento se trunca, y las estrategias de las que disponemos para salir adelante son mucho más limitadas.
Es muy común dudar de la existencia de las enfermedades mentales, pero mucha gente sufre, por ejemplo, crisis de angustia que no sabe cómo explicar, y suele ser el primer indicio de que algo va mal, y el comienzo del conocimiento de la enfermedad mental. La mente es una creación de nuestro cerebro, esto es evidente, pero nuestro cerebro no nos indica que algo va mal, lo notamos cuando vemos que tenemos reacciones totalmente diferentes a lo que esperábamos. ¿Por qué la esquizofrenia sí y la depresión no? Es fácil deshacernos de esta especulación: la palabra ‘depresión’ ha entrado de tal modo en el vocabulario general de la población que actualmente se utiliza para indicar que uno está triste, que tiene un ‘bajón’; pero esta afirmación es totalmente falsa, es la consecuencia de la creación de una metáfora colectiva con la palabra ‘depresión’. Os recomiendo el libro de un psiquiatra, también bipolar, cuyo título es: Me enamoré del amor y la muerte de mí.
Mi padre no se deprime porque no quiere luchar por la vida, sino que la depresión le impide pensar, sentir, vivir, gozar, odiar… Yo lo entendí cuando sufrí mi primer episodio depresivo: todos mis sentimientos desaparecieron, no sentía nada, no quería nada, no buscaba nada, no escapaba de nada. Simplemente estaba en un sitio que no me decía nada, en un tiempo que no me pertenecía, en una vida que veía pasar sin poder actuar, sin poder decidir, sin poder sentir. Estos episodios se sucedieron desde que tenía 16 años hasta hoy en día. No hablo ya de las crisis psicóticas que acompañaban a esta depresión… el hecho de desconfiar hasta de tus pensamientos es horrible, inimaginable hasta que se vive. La descripción que yo pueda hacer de mis depresiones pueden parecer descripciones de una tristeza que cualquier persona que no la haya sufrido puede comprender, pero mi experiencia con este trastorno ha cargado mis palabras de matices extremadamente intensos y ajenos al significado habitual que la conciencia colectiva ha dado por describir. No hablo de tristeza, hablo de ausencia de estímulos, hablo de incapacidad para pensar, para decidir, para saber lo que es y lo que no es, para captar esencias, sentimientos, emociones, realidades… Hablo de la impotencia vital, de ausencia de raciocinio, de incapacidad para pensar, hablar y decidir en todos los momentos de una etapa depresiva, de la incapacidad para actuar, de la incapacidad para conmoverse, para rechazar, para aceptar, para escapar, para estar, para ser, para continuar, para dejarlo, para ser consciente. Cuando sientes esto, lo único que deseas es dormir o morir, no estar presente en tu vida, salir de ti mismo y poder razonar lo que pasa desde fuera de tu ser. El presente continuo que vives duele cada milisegundo por no sentir dolor, tu consciencia es arder de deseo por buscar la inconsciencia, tus palabras son vanas incluso para ti.
No es un trastorno inventado, es una realidad palpable pero difícilmente comprensible. Algo que se parece a la incomprensión que sufrimos los bilingües por querer emplear nuestra lengua cuando la gente entiende que es superflua e innecesaria, cuando nos eliminan nuestro derecho a expresarnos como nos dé la gana… ¿Por qué Clara no ha de escribir en catalán, me pregunto yo? La respuesta es Clara y clara, porque le da la gana y porque en su lengua puede describir lo que le apetezca como le apetezca. Porque es su contexto y su vida, porque no tiene que justificarlo ante nadie y porque muchos entendemos lo que dice sin necesidad de la traducción, porque muchos preferimos que lo exprese en la lengua que lo ha expresado, y los que no quieren escucharlo o leerlo no tienen más que ignorarlo, ya que la oposición a este hecho es irracional y polémica de por sí. Y los factores que me llevan a mí a escribir mi mensaje en castellano, en lugar de en gallego o catalán, son muchos y propios. Clara ha hecho un ejercicio de voluntad que demuestra su valía como persona y su capacidad de conciliación, que en los bilingües no significa oponer una lengua a otra, sino su recíproca complementación y la necesidad de verse comprendidos por el simple hecho de utilizar una lengua cuyo valor vehicular es exactamente el mismo que el que posee cualquier otra lengua.
11 marzo 2009 a las 7:30 pm
Bai, horrela da. Clara, me parece muy bien que escribas en catalán. Mi familia en Navarra siempre ha hablado y hablaremos en vasco, pero eso se ataca, se nos quiere eliminar. Lo mismo pasa con los conceptos supererróneos de este tema, como en todos los de cariz médico. Por ello Clara, ya que ni Eduard, ni ningún gobierno del mundo te va a responder a lo que preguntaste, lo voy a hacer yo si lo admiten. Es falso que las medicinas hagan lo que dicen y mucho menos las de la psiquiatría. Para ello solo te daré un dato del Instituto de estadística español. En los hospitales españoles mueren anualmente más de 100.000 personas de cáncer, no sabemos cuántos envían a su casa. Cada año aumenta esa cifra mucho más que el índice de natalidad, pero se jactan de los adelantos,… mientras que todo lo que cura lo eliminan. Otros 300.000 mueren de otras enfermedades que se debieran curar en los hospitales como los citados y que… para qué hablar,…Muchas gracias.
13 marzo 2009 a las 1:06 am
(Caramba. Nada más lejos de mi intención que desatar debates lingüistas. Debe haber miles de foros por ahí en los que entretenerse. Como apuntaba Alex, sí, soc catalano-parlante y catalano-pensante-sintiente a la vez. “vomité” mi comentario, y una vez colgado me atreví a pensar que si lo subtitulaba o traducía podría ser leído y comprendido por más. Sin más. No era una provocación, sino sólo un gesto de acercamiento.)
Mi interés y motivación en este asomo están ahí, justo en lo que reemprende Kiketxu. Aunque el testimonio de Tomás, como transtornada esquizoafectiva que fui declarada en su momento, me ha sobrecogido.
Me ha parecido entender, Tomás, que te sientes orgulloso de haber sido un “conejillo de indias” más. Tal vez, por el entorno familiar que te ha acogido en su momento, has podido estar “acompañado”, “atendido”. Evidentemente, es cierto que la ciencia avanza gracias a la experimentación. Y, aunque pueda tener mis reparos a eso, pienso, y eso es lo que trato de poner en tela de juicio, que debería cuidarse mucho más quién està en condiciones de prestarse a experimentos y quién no lo está. Y, por supuesto, quién está en condiciones de experimentar y quién no lo está.
Un psiquiatra, que se queda dormido durante las consultas (de 10 minutos!), con un paciente con un diagnóstico por determinar, no debería estar capacitado para mandar a casa a dicho paciente recetándole hasta 7 fármacos al día, si además, dicho paciente, no tiene ningún seguimiento adicional, ni compañía alguna en casa.
Igualmente, no se puede mandar a casa a nadie después de un ingreso, con semejante lista de fármacos, si el paciente vive solo.
Me consta que estos panoramas y sus tratamientos han evolucionado, y hoy en día no tienen, afortunadamente, tanto que ver. Me refiero que es primordial el seguimiento de un/a psicólog@ y también de los servicios sociales.
Un transtorno esquizoafectivo puede ser, simplemente, una llamada de socorro. Un recurso extremo de un ser que se encuentra en un momento extremo. Me parece de lo más cruel y mezquino acallar esa llamada de auxilio con un montón de pastillas y lanzar a esa persona al mismo hoyo del que está intentando salir. Porque, lo más probable será, que al no intervenir en nada más que en la química de esa persona, a la que se “recupere” del golpe, vuelva a tener que pedir ayuda. Y, claro, como cada vez está más “alterada”, pues la recaída es cada vez peor.
No sé si me explico…
¿Conejillo? Pues ya no puedo decir que no aunque quisiera.
Ahora formo parte de la muestra que lleva más de ocho años con el litio… A ver qué efectos nos depara todo eso. ¿Si me dieran a elegir?… A mí no me preguntaron.
Tal vez, si lo hubiera tenido más fácil, no habría sobrevivido. No lo sé.
Sin embargo, por tantos “conejillos” que he visto en el camino, y que, a pesar de los años, siguen “ahí”, casi ya sin remontar, “acomodad@” y/o “resignad@s” al “a mí ya me está bien así”, yo no me voy a morder la lengua, por lo menos, aquí.
Gracias.
13 marzo 2009 a las 1:22 am
para Esteban:
Ser Humano?
Tu comentario me sugiere una invitación que te puedes hacer a tí mismo.
Invítate a “descontrolarte”. Sólo un poquitico.
Dale un abrazo a un ser querido (si es un ser desconocido también vale, pero da más corte) y, aunque te suene a una canción, estrecha ese abrazo, sin presionar, pero hasta sentir el latido de su corazón en tu corazón.
No es para que lo flipes con el comentario, es para que lo pruebes, si te apetece, a ver què tal.
Y si lo pruebas, y nos los cuentas, ahí sí que fliparemos.
Gracias.
18 marzo 2009 a las 4:25 pm
Clara, todo el mundo tiene derecho a hablar, todas las opiniones debemos respetarlas, pero todavía muchos piensan como la tele y no admiten que se opine de otra manera, es demencial,… pero volviendo al tema. Tu misma con la experiencia de esas 7 pocimas que te dan eres un conejillo de pruebas que además no sirve para nada, pues ellos solo desean vender. Me repito mucho, pero acabo de escuchar la noticia de lo mal que está García Marquez, por un cáncer linfático, que lo mismo que las Rocío españolísimas, la familia Suarez,… no se curan por tener demasiado dinero y solo acudir a los que presumen ser los mejores médicos,… Me muevo por sentimientos y con pena voy a retomar lo que dices,… 7 drogas,… a muchos les dan cientos,… sobre todo ello hay miles de cosas vitales de las que hablar, pero solo voy a señalar una. Cuando los investigadores empezaron a investigar la relación de varios fármacos se quedaron de piedra y nunca más se realizaron ese tipo de pruebas. ¿Conoce alguien alguna de ellas? Demencial. Muchas gracias.
24 marzo 2009 a las 2:21 am
Para Admin:
Intento ver este capítulo y al poco de comenzar se bloquea y para. Clickeo en “more”, y vuelve a empezar pero inicia el capítulo de “La monogamia no es natural” o algo así, que es el último capitulo que tenéis en la web. Es problema personal o es de la web? un saludo.
24 marzo 2009 a las 10:22 am
Hola Alejandro. Nosotros lo vemos sin problemas y nadie más se ha quejado del mismo problema. Lo más probable es que sea un problema en tu ordenador… Un saludo.
28 marzo 2009 a las 5:03 pm
[...] Fármacos para las emociones con con Samuel Barondes, psiquiatra de la Universidad de California [Ver en linea] [Descargar video] [No hay [...]
28 marzo 2009 a las 5:36 pm
[...] Redes 25: Fármacos para las emocionescon con Samuel Barondes, psiquiatra de la Universidad de California[Ver en linea] [...]
29 marzo 2009 a las 12:33 pm
[...] Redes 25: Fármacos para las emociones con con Samuel Barondes, psiquiatra de la Universidad de California [Ver en linea] [...]
3 abril 2009 a las 7:28 am
Mi más sincera felicitación a redes en la red, solo así lo puedo ver ya que estoy en México.
Me recomendaron el programa hace poco y ahora que tengo oportunida de verlo me llevo la sorpresa de que hay dos programas ya, hechos en mi querida Puebla.
Gracias por compartir
TA/ACG
2 mayo 2009 a las 4:51 am
pues yo estoy deacuerdo con kiketchu es verdad que los farmacos no son suficientes para recuperarse es todo un negocio y la verdad los farmacos tendrian que ser especiales para cada persona y no en general para todos porque no todos nos pasa lo mismo y reaccionamos igual. yo tengo que aprender a controlar los sentimientos
2 mayo 2009 a las 5:02 am
kiketxu yo me pregunto si de verdad los medicamentos que mandan los psiquiatras curaran el cerebro o siempre hara falta parte de nuestra voluntad , a mi me encanta hablar con la gente.seremos conejillos o es un negoco que no conocen nada del cerebro aun, nose que puede ser a veces hay cosas en la vida que te hacen sentir mejor y te evaden de tu enfermedad y la mente quedad como libre de esas prisiones que para la gente son las enfemedades mentales incluso para mi. no se como funciona esto de los comentarios pero por si lo lee alguien aqui lo dejo yo
6 mayo 2009 a las 6:42 pm
Kaixo. Pues si Mari, no curan sino lo estropean, pero ellos solo quieren seguir haciéndolo para forrarse y se trabaja con personas conejillos para justificar trabajos que no curan, pues si curasen los retiran. Ya he explicado en varias ocasiones que el cerebro se manipula fácilmente, pero lo mismo que la comida no interesa que se sepa que lo cura todo, por ello nadie sabe comer ni menos lo que come, con solo tomar suficiente omega 3 se podía curar hiperactividad y Alzehimer por ejemplo, pero al comer mal y no saber controlar la mente se le llama cáncer, sida, gripe, locura, estrés,… Te puedo ayudar en principio con un consejo para contrarrestar lo que los gobiernos hacen con las personas, los peores programas los ponen antes de dormir, tu lee libros de autoestima o éstate hablando o leyéndoles libros positivos a tus hujos,…Agur.
20 agosto 2009 a las 7:57 am
Creo que el abuso en menores sanos, ha servido para que los padres tuvieran una vida más tranquila. No beneficiarón a niños sino que les causaran adiciones cronicas.Fue muy usado a finales de los sesenta. Particularmente se sumiinistraban a hijos de medicos, para beneficio de padres y sin control.
Gracias.
29 septiembre 2009 a las 6:26 am
Yo lo que creo es que aquí se confunde el tocino con la velocidad, es decir, la política, la economía, las farmacéuticas, la farmacología y, por ende, la ciencia. Hay que saber distinguir la falta de ética del mundo empresarial, sobre todo en algunos sectores (que no menos en otros), de la ciencia y su aplicación. La ciencia no tiene ningún objetivo más allá del conocimiento, y en este programa se deja muy claro esta afirmación. La explotación económica (de muy pocos a una gran mayoría) es el gran problema ético del mundo actual, pero la ciencia puede aportar muchas herramientas, tanto para seguir como estamos como para cambiar el rumbo del mundo (quizás no de la humanidad), que es lo único que urge en este momento, y eso solo depende de la comprensión del entorno y de la educación, que es la ciencia. Lo que sucede es que la ciencia también ha sido sometida al sesgo de la ‘economía única‘, como todas las cuestiones de la sociedad occidental. Y esto solo fomenta que muchos científicos pretendan lucrarse a toda costa en función de las reglas del mundo que han inventado unos pocos, pero aquí nadie levanta la voz en otros temas fundamentales, como el respeto a todas las culturas, la tolerancia de ideas y el establecimiento de unos mínimos humanos en todo el mundo, la unión de fuerzas y la falta de discusión en sectores que ‘ejercen‘ el liderazgo político aparte de ‘yo menos, tú más‘ y miles de insultos y restricciones a la libertad individual de las personas para decidir cuestiones importantes.
1 octubre 2009 a las 6:00 pm
Estoy de acuerdo con Tomás. Hay que separar las farmacéuticas de los investigadores o científicos, ya que estos últimos únicamente investigan con la finalidad de encontrar algo útil o “bueno” para el resto de personas. De hecho, seguramente sean uno de los sectores peor pagados de la sociedad (si tenemos en cuenta su alto grado de estudio y preparación).
Todavía soy joven y puede que mi optimismo incline un poco mi forma de pensar, pero aún así, creo que la ciencia aún puede aportar mucho a la sociedad y principalmente a las enfermedades. Para empezar, desde el primer curso de carrera se me ha enseñado que cada persona es diferente y responde de una forma u otra a cada fármaco. mari tiene razón al decir que cada fármaco tendría que ser especial para cada persona. Y no debe pensar que es la única persona que se lo ha planteado. De hecho, una gran parte de la investigación se destina a llegar a un tratamiento personalizado.
Para ello se analizan las características genéticas de un individuo (en principio, se está haciendo en animales ya que a nivel molecular y genético no son tan diferentes a nosotros) y se observa cómo reacciona a ciertos estímulos, fármacos, etc. El futuro es sentar unos patrones, de forma que a cada persona se le asigne aquel tratamiento que más le convenga. Pero no se puede esperar que esto se realice de un día para otro. Es muy complicado y largo el proceso. No podemos quejarnos de que todavía no está en marcha, si hay cientos de personas investigando sobre ello.
Por otra parte, quiero explicar un poco la forma de fabricar un fármaco para que la gente entienda el por qué de los “conejillos de indias”. Este proceso puede durar entre 10-12 años si hay suerte y cuesta miles de millones de euros a las farmaceuticas. Lo primero es descubrir un fármaco y optimizarlo (evitar posibles efectos secundarios). Y parte del proceso es probarlo en humanos, con los modelos celulares o animales no basta, ya que hay que testar la toxicidad, efectos secundarios, dosis, etc. No digo que esté de acuerdo con este procedimiento ni lo defienda, pero es necesario. Sin embargo, tengo entendido que estas fases se realizan con voluntarios, totalmente informados. Si no te avisan, es totalmente ilegal y se puede presentar una demanda.
Cambiando totalmente de tema, lo que dice kiketxu sobre que la comida puede prevenir muchas enfermedades. Quiero matizar que la alimentación influye en la salud: la fruta y la verdura previenen muchos tipos de cáncer, la fibra evita el cáncer de colon, etc. pero esto también sirve para cualquier tipo de conducta: las mujeres con hijos tienen menos probabilidades de cáncer de mama, los fumadores tienen riesgo de cáncer de pulmón, etc. Hay cientos de ejemplos.
Sin embargo, hay que matizar que la comida NO cura una enfermedad, sino que la previene. Una vez tengas la enfermedad, puedes cambiar tus hábitos hacia unos más saludables y será beneficioso, pero no siempre te curará. Tu modo de vida influye en tu salud, estoy totalmente de acuerdo, pero también tienes que tener en cuenta tus genes. Haciendo referencia a un ejemplo dado, por mucho omega 3 que tomes, puedes padecer Alzeihmer si tienes un gen que predisponga a dicha enfermedad. Un gen defectuoso también puede provocar una muerte por infarto o una enfermedad mental, y una vez tengas por ejemplo cáncer, por mucho que cambies tu alimentación, no lo curarás, necesitarás quimioterapia (aunque podrás evitar su reaparición o su crecimiento con una buena alimentación).
Con toda esta parrafada, lo único que quiero decir es que entiendo que las farmacéuticas quieran ganar dinero y punto, pero también hay que tener en cuenta que hay muchos institutos públicos de investigación que tratan de poner solución a muchos problemas desinteresadamente. Y mucha gente está detrás investigando para poner solución. Los fármacos no son un engaño, pero hay una complejidad en el cuerpo humano que impide preveer todos los problemas que pueden resultar del uso de uno determinado. Si añadimos que cada persona se comporta de una manera, esto nos lleva a que la farmacología es una ciencia muy complicada, pero no por ello hay que desconfiar de absolutamente todo lo que realice. Yo al menos sigo creyendo en ella.
24 febrero 2010 a las 6:43 pm
[...] miércoles 24 de febrero a las 19:30, TVE repondrá Fármacos para las emociones, programa número 25 de Redes en el que Eduard Punset entrevista al psiquiatra Samuel Barondes, de [...]
24 febrero 2010 a las 9:59 pm
Bien, yo experimento en primera persona el uso de los psicofármacos pues estoy en tratamiento psiquiatrico, tomo una combinación de velanfaxina que es un antidepresivo y a la cena tomo olanzapina que es un antisicótico. Se me ha diagnósticado un trastorno mixto de personalidad y además un trastorno por ideas delirantes. En el código de clasificación CIE-10 corresponden a F22 y F61, si no me equivoco. Insisten mucho los psiquiatras en que no abandones la medicación pero lo cierto es que tienen otros efectos sobre la salud. Al principio, hace unos 8 años me diagnosticaron como esquizofrénico aunque con buen pronóstico y me trataron con amisulpride. El año pasado descubrimos que los niveles de prolactina que es una hormona que segrega la hipófisis estaban muy elevados, me cambiaron la medicación pero este nuevo tratamiento no funcionaba, tuve otro ingreso hospitalario y allí me marcaron la pauta a seguir. Pero fundamentalmente lo que necesito es un tratamiento combinado de psicoterapia + medicación y el sistema publico de sanidad tiene pocos recursos para estos temas.
Es uno fundamentalmente el que debe hacer la tarea de resistir a esas ideas que se te meten en la cabeza y expulsarlas o anularlas o reirse de uno mismo. Y no tener miedo de la gente que te rodea, ser comunicativo sin miedo al que diran o a lo que puedan pensar. Hay que hacerse fuerte, pero eso lleva años, sobre todo cuando has pasado muchos años como en mi caso con el mismo problema.
25 febrero 2010 a las 2:22 pm
Los psicofármacos atacan los síntomas, pero no las causas. El estilo de vida actual nos está matando. Qué paradojas, europeos con una renta per cápita que multiplica hasta x 500 las de los africanos, tienen mucha peor salud mental que ellos… Nosotros desearíamos trabajar menos y respirar, ellos progresar económicamente… El mundo al revés. Qué lejos estamos del equilibrio. Por cierto, con el parón de la economía ha descendido el consumo de psicofármacos. ¿Les extraña?
25 febrero 2010 a las 4:00 pm
Me gusaría que me aclarase la siguiene duda que me ha surgido. Si la materia no se destruye si no que se transforma. Podemos decir lo mismo de la energía que llega a través del Sol y otros astros y de la que producimos nosotros? ¿Podemos decir también que la energía no se destruye si no que se transforma? Hay al gún estudio al respecto sobre esto último, estoy ineresada en ello Quiero decir que si se ha comprobado científicamente y no sólo como que al comer consumimos energía. Soy una seguidora del programa tanto cono del Sr Punset pues de forma sencilla y amena nos explica cosas que ni se me hubiesen ocurrido.
25 febrero 2010 a las 4:14 pm
En primer lugar queria agradecer al cientifico Sr. Punset, que con su programa Redes, nos instruya al comun de los mortales de una forma tan sencilla, tan agradable y tan inteligente, sobre temas que nos interesan a todos. y tambien decir a todos los directivos de canales de TV, que aprendan ha hacer su trabajo y emitan programas que sean de interes y utilidad para todos los televidentes, en lugar de tantos programas basura.
Dicho esto, y sobre el tema que nos ocupa, creo que las pastillas para quien las necesita de verdad,son un gran logro, pero creo que en la actualidad hay un exceso de consumo de las mismas.Todos tenemos amigos o familiares que las toman y creo que al final nos convertiremos en pastilloadictos.
No seria mejor que huviese unos ambulatorios psicologicos,donde los ciudadanos pudiesen acudir y dentro les atendiesen profesionales como psicologos ,psiquiatras y educadores que les ayudasen a minimizar sus miedos y sus fobias.
Creo que muchos de los problemas psicologicos que acucian a nuestra sociedad se deben fundamentalmente a la soledad de los individuos, y que si estos enfermos pudieran desahogarse, aunque sea hablando un breve espacio de tiempo, con alguien que les escuche, y les proponga alternativas a su modo de vida, nos ahorrariamos mucho dinero en pastillas.
Me viene a la memoria cuando era pequeña, que existia la figura del medico de cabecera, eso si era un buen sistema sanitario, el medico conocia a la perfeccion,y entonces no habia ordenadores, todo era a base de memoria, todas las enfermedades que habiamos padecido tanto mis padres, como yo y mis hermanas desde el dia que nacimos.
Por ultimo agrader de nuevo todo el esuerzo y trabajo al maestro Sr.Punset.
1 marzo 2010 a las 1:53 am
Magnifica la entevista, el tema. Super interesante como siempre en Redes. Gracias Dr. Punset…En mi caso tengo familiares con problemas similares para el uso de anfetaminas y que el Prozac ha logrado buenos resultados.
Mil gracias.
1 marzo 2010 a las 6:27 pm
Tengo cincuenta y nueve años. Desde hace se me ha diagnosticado un síndrome afectivo bipolar (término que suaviza el de maníaco depresivo anterior).
Cierto que a lo largo de mi vida como toda persona no me he mantenido en una linea emocional plana. Oscilaciones de grado “positivo” (maniacas) se alternaban con oscilaciones “negativas” (depresivas) en su representación gráfica temporal.
Llegado a los cincuenta años las oscilaciones empezaron a ganar intensidad y reducir periodicidad. La presión y el estres laborales no ayudaban a mantener una estabilidad emocional derivando el proceso en una crisis de ansiedad seguida de una depresión mayor que requirió más de ocho meses en remitir.
En ese momento al profundizar en mis emociones , hasta entonces solo detectadas en fases depresivas, se detecto el bipolarismo. Consecuencia directa fue pasar de una responsabilidad gerencial a una invalidez total.
Por prescripción psiquiátrica deje el tratamiento con DOBUPAL (antidepresivo) para pasar a la FLUOXETINA el CRISOMET y el RIVOTRIL.
En la actualidad al coktail se ha añadido el DEPAKINE.
Mi realidad es que siento haber perdido la época eufórica que me proporcionaba gran creatividad y actividad ( deberé renunciar a ella por los posibles daños sociales que podría y de hecho he producido) pero he perdido capacidad para sentir ilusión y mi apatía se mantiene.
Ahora estoy iniciando terapia grupal, podría servir para ganar sociabilidad pero la verdad es que los compañeros no me motivan a ello.
Imagino que todo es seguir probando y experimentando hasta encontrar una estabilidad que es posible que nunca existiera y que incluso fuera genética.
La verdad es que estoy bastante confuso.
Agradezco su programa y su actividad de difusión.
Cordialmente
18 marzo 2010 a las 7:37 am
Para Fernando y los demás.
Hace años que estoy en tratamiento psiquiátrico por ansiedad-depresión, aunque en los partes de baja ponen simplemente “trastornos de ansiedad”. Estoy con el alprazolam (trankimazin), que es un ansiolítico, desde hace mucho (ésta sí engancha), con la venlafaxina (antidepresivo) y la quentiapina (antipsicótico). Estuve como un año con la olanzapina pero me negué a seguir con ella por sus muchos efectos secundarios: engordé 20 kg, me cortó las reglas (no he vuelto a tenerlas), un aumento exagerado de colesterol y triglicéridos.
Tengo amigos que dicen que los medicamentos no valen para nada bueno, que “tengo que poner de mi parte” (lo peor que se le puede decir a un depresivo en pleno brote). Pues bien, desde mi experiencia, la medicación es necesaria, aunque con ayuda de psicoterapia. De todas formas, en plena crisis ningún trabajo mental puede hacer uno.
Ahora mismo estoy mejor, aunque sigo de baja pues no estoy bien, pero sí puedo trabajar conmigo misma (con ayuda) para cambiar mi forma de ver-percibir-sentir-reaccionar las cosas. A través de lecturas y de este magnífico programa, tengo esperanzas y estoy en ello. Sé que va a costarme porque mis carencias de inteligencia emocional vienen de hace más de 40 años y “solo” empezaron a tratarme hace unos 15. Hoy en día supongo que me hubieran llevado al psicólogo infantil, pero entonces ni se contemplaba, ni las familias de personas con “depresión nerviosa” como mi madre, eran las únicas tratadas.
En el cerebro de la persona depresiva y/o con crisis de ansiedad pasa algo químico o, más bien, deja de pasar algo que debería suceder. Pedirle a un enfermo de depresión (la mía es endógena y exógena a la vez) que si pone voluntad se curará es casi como decirle a un enfermo del corazón que con voluntad no va a hacerle falta un by-pas. A pesar de ello, sí creo que reeducando nuestras creencias y nuestros hábitos se puede conseguir, si no una curación, sí al menos una mejoría. Eso espero porque, de lo contrario, me van a dar la incapacidad y, como soy interina, no voy a tener derecho a prestación alguna con excepción de la del paro. Hay quien opina que la influencia de factores como la estación del año o el tiempo atmosférico son paparruchas y excusas. Pues bien, primero con mi madre y ahora conmigo, he comprobado que unas horas antes de una tormenta siempre estoy más nerviosa, y que el otoño y la primavera son las épocas de las recaídas. He leído que esos pensamientos tienden a cumplirse, que lo denominan profecías autocumplidas y… ojalá, porque eso quiere decir que se puede luchar contra ello, que puede ser evitable.
Un abrazo para quienes sufren algún tipo de enfermedad mental.
22 marzo 2010 a las 9:08 pm
Hola, ví un programa muy interesante de entrevistas redes por primera vez este domingo y me gustó mucho la entrevista como el entrevistador y entrevistado, muy interesante todo por lo que me animé a buscar su web la misma he encontrado y veo estos posts. Yo también soy una persona depresiva y leyendo este último post me doy cuenta de algunas cosas que pasan realmente a los depresivos. Pues bien yo tengo diagnosticada formalmente hace 5 años y también me diagnsoticaron ansiedad. Al comienzo fue peor y pen´se que estaba enloqueciendo de tanto estar triste. Después de terapia psicológica y antidepresivos que me han ido cambiando, me encunetro mejor pero es verdad que no hay peor que nos digan que sólo haya que poner de nuestra parte por que es más que eso. Y sólo quien lo pasa o los pfeisonales en la materia pueden entender realmente, además de nuestro seres queridos aquello que en verdad nos aman y se preocupan por nosotros. He leído en un post que los antidepresivos hcieron retirar la regla y subir de peso. Ahora entiendo q lo que estoy pasando tiene una causa real y asociada a esos antidepresivos pues yo también he subdio 15 kilos y no como demasiado, además se ha retirado mi regla tempranamente sin explicación ni siquiera por los propios médicos. Por esto creo que es importante conocer más de estas enferemedades, sus limitaciones y posibilidades, las experiencias de otros y por supuesto la ayuda profesional, y si se puede el cariño de nuestra familia ah1 y por supuesto en mi caso la fe en Dios por quien estoy aquí.
Ahora sé que debo insistir con otrso médicos quizás para que me den una respuesta y un tratamiento para mi exceso e peso que me eprime más aún y deteriora mi salud y para poder normalizar mis demás funciones para una mejor recuperación. gracias a los que comparten solidariamente sus vivencias.