Asegura el psiquiatra Boris Cyrulnik que las personas necesitan encajar los eventos de su vida en un contexto, en una historia, para lograr reconciliarse con ellos e integrarlos en sus vidas. A veces, esto resulta difícil. Yo, por ejemplo, solía ver asomar cada año el día de nochevieja sin entusiasmo alguno (que te obliguen a divertirte al son de las campanadas de la tele engullendo uvas hasta atragantarte no se parece en nada a mi idea de “divertido”). Hasta que empecé un juego que se ha convertido en un pequeño rito que aplico cada 31 de diciembre. Es éste:
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