Cuando el país inició su apertura al exterior en la década de los 60, muchos se hacían esta pregunta: ¿qué piensan los demás de nosotros? Es el tipo de pregunta que ya no se hacían a sí mismos los países más ricos y que los propios españoles se hacen hoy mucho menos. Sorpresivamente, el interés reciente e inusitado por las dimensiones de la felicidad está respondiendo a algunas de estas preguntas con 40 años de retraso.
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