Autor: Redes 19 agosto 2009

Fue el descubrimiento más desconcertante hecho jamás; pieza clave de la llamada ‘revolución científica’ en pleno Renacimiento. El astrónomo prusiano Nicolás Copérnico acababa de demostrar en 1543 que, lejos de ser la Tierra –nuestro planeta– el centro inamovible del universo, como se había creído siempre, ésta se movía alrededor del Sol.

No se podía saber con certeza ni siquiera dónde estábamos. Literalmente, de ser el centro del universo habíamos pasado a ser el centro de nada. De repente, nadie sabía en qué sitio estaba cada uno. Los humanos, desde luego, se quedaron sin morada cierta. Es más, muchos científicos están convencidos ahora de que existen no uno, sino varios universos.

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